Por curiosidad, decidí poner a prueba a Gemini con un desafío simple: le envié una foto de nuestro resumen manuscrito y le pedí que lo transformara en un esquema visual.
Resultado: 3,6 segundos.No 3 minutos. No “déjame procesar esto un momento”. 3,6 segundos para interpretar mi letra (que no es precisamente caligrafía de premio), entender la estructura del contenido, reorganizarlo y presentarlo en un formato claro y visualmente organizado.
El verdadero valor no está en reemplazar el trabajo humano, sino en amplificarlo. Esos 7 minutos que dedicamos mi hijo y yo a pensar, sintetizar y estructurar el contenido fueron fundamentales. La IA simplemente tomó ese trabajo y lo llevó al siguiente nivel en un instante.
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