La premisa que atraviesa todo es simple pero exigente: primero conexión, después corrección.
Desde una mirada clínica (y muy compatible con TCC), lo que aporta es un marco práctico para:entender el “por qué” de ciertas reacciones (más allá del “capricho” o la “mala intención”),
nombrar emociones y bajar activación antes de pedir razonamiento,
construir habilidades (tolerancia a la frustración, flexibilidad, autocontrol) en lugar de solo imponer límites.
No hay comentarios:
Publicar un comentario