→ 𝗧𝗮𝗿𝗲𝗮𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗮𝗱𝗮𝘀: le decís qué trabajo querés, con qué contexto y cada cuánto se repite. Se ejecuta sola y te deja el resultado listo para que lo revises.
→ 𝗥𝘂𝘁𝗶𝗻𝗮𝘀: para lo que se repite igual siempre. Vos definís qué mirar, qué ignorar, cómo priorizar y en qué formato entregarlo. El mismo criterio cada vez.Lo que decide si funciona no es la herramienta, es la instrucción. Qué revisar, qué señales buscar, qué ignorar y en qué formato lo querés.
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