La mayoría del profesorado coincide en que atender a la diversidad es un imperativo ético y legal. Sin embargo, la realidad se impone: ratios elevadas, niveles de competencia disparatados y una carga burocrática que consume el tiempo de preparación.
En este escenario, la Inteligencia Artificial (IA) no es una herramienta de optimización. Su función no es sustituir el criterio pedagógico, sino automatizar tareas mecánicas para que la inclusión deje de ser un sobreesfuerzo y pase a ser una práctica técnica sostenible, alineada con el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA 3.0)El enfoque tradicional de la inclusión —crear una adaptación individual para cada alumno con dificultades— es inviable.
El DUA 3.0 propone un cambio pragmático: diseñar para la diversidad desde el origen, eliminando la necesidad de aplicar adaptaciones a posteriori.
Qué es (y qué no es) crear materiales inclusivos
Hacer un material inclusivo no consiste en "rebajar el nivel" o infantilizar el contenido. Se trata de eliminar barreras de acceso. Esto implica:
A. Flexibilidad de acceso: texto, audio, visual.
B. Graduación del desafío: Ajustar la complejidad sin renunciar al objetivo de aprendizaje.
C. Autonomía del alumno: Proporcionar opciones de respuesta (escrita, oral, esquemática).
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