Conviene además hacer una aclaración importante. El Oxford Rubric no se presenta como una norma técnica oficial ni como un estándar validado empíricamente, sino como un marco de juicio basado en valores educativos y principios éticos, pensado para orientar la toma de decisiones institucionales y el diseño de políticas y prácticas docentes. Y, en mi opinión, precisamente ahí reside gran parte de su valor.
Además, no se limita al aula. Está pensado para aplicarse en enseñanza y aprendizaje, evaluación y feedback, convivencia, atención a la diversidad, administración escolar y toma de decisiones directivas, lo que lo convierte en una herramienta útil tanto para docentes como para equipos directivos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario