Su propuesta no se basa en memorizar, sino en entender de forma profunda los conceptos y ser capaz de explicarlos con palabras sencillas.
El principio central es claro: si no puedes explicarlo de forma simple, aún no lo entiendes completamente.
El primer paso consiste en elegir un tema que se desea aprender y escribirlo en una hoja. Puede tratarse de un concepto técnico, una teoría abstracta o un principio general. Lo importante es comenzar con una actitud activa frente al aprendizaje.
Luego, se debe escribir una explicación del tema como si se tratara de explicárselo a un niño de 12 años. Esto obliga a usar lenguaje claro y directo, evitando jergas o tecnicismos. Al intentar simplificar, rápidamente se detectan las partes que no se comprenden del todo.
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