Este diagrama de Venn resuelve una confusión clásica: El 𝗖𝗼𝗮𝗰𝗵𝗶𝗻𝗴 𝗲𝘅𝘁𝗿𝗮𝗲 𝗽𝗼𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹 (cultiva pensamiento crítico) mientras que la 𝗠𝗲𝗻𝘁𝗼𝗿í𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗶𝗲𝗿𝗲 𝘀𝗮𝗯𝗶𝗱𝘂𝗿í𝗮 (comparte experiencias vividas).
Aunque comparten la base de la 𝗘𝗺𝗽𝗮𝘁í𝗮 𝘆 𝗹𝗮 𝗘𝘀𝗰𝘂𝗰𝗵𝗮 𝗔𝗰𝘁𝗶𝘃𝗮, sus rutas son opuestas: uno pregunta para que tú descubras, el otro cuenta para que tú aprendas.
𝗨𝗻 𝗺𝗮𝘁𝗶𝘇 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲́𝗴𝗶𝗰𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝘂𝗲𝗹𝗼 𝗼𝗯𝘀𝗲𝗿𝘃𝗮𝗿 es que muchos directivos tienden a "mentorear" en exceso.
Es mucho más rápido decirles qué hacer (transferir conocimientos) que tener la paciencia de hacer 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮𝘀 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗱𝗼𝗿𝗮𝘀 para que ellos lleguen a la solución. Sin embargo, abusar de la respuesta rápida crea dependencia; el coaching bien aplicado genera autonomía.
Hay situaciones de crisis donde el equipo necesita tu "mapa" exacto (Mentoría), y momentos de crecimiento donde necesitan calibrar su propia "brújula" interna (Coaching). Saber cuándo quitarse el sombrero de experto para ponerse el de facilitador es lo que separa a un jefe de un desarrollador de talento.
En tu rol actual, ¿𝘀𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝗮𝘀𝗮𝘀 𝗺𝗮́𝘀 𝘁𝗶𝗲𝗺𝗽𝗼 𝗱𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗿𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗼 𝗵𝗮𝗰𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗽𝗿𝗲𝗴𝘂𝗻𝘁𝗮𝘀?
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