Los hallazgos indicaron que la actividad física fortalece la sincronización de fase y el acoplamiento entre el hipocampo y redes corticales clave, específicamente la red neuronal por defecto (encargada de los procesos mentales mientras estamos en el denominado estado “donde no estamos pensando en nada”) y el sistema límbico.
Además, se encontró que una mayor frecuencia cardíaca durante el esfuerzo predice un aumento más significativo en la tasa de estas oscilaciones durante el reposo posterior.👀 Estas dinámicas electrofisiológicas actúan como un puente crítico para comprender cómo el movimiento corporal mejora la memoria y la cognición a nivel de circuitos cerebrales.
En conjunto, estos hallazgos posicionan a los ripples como un mecanismo neurofisiológico esencial que vincula el estado metabólico con la plasticidad neuronal en humanos.
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