Cada vez que el cuerpo se activa, el cerebro entra en modo construcción: aumenta el flujo sanguíneo, se liberan neurotransmisores clave y se potencia el BDNF, proteína esencial para la plasticidad cerebral. Traducido sin rodeos: moverse fortalece la memoria, afila la concentración y enciende la creatividad.
Pero el impacto es aún más profundo. El movimiento regula el estrés, reduce la ansiedad y crea el estado emocional óptimo para aprender. Un estudiante inmóvil se apaga; uno en movimiento se transforma.Aquí está la contradicción que incomoda: pedimos mejores resultados mientras anulamos la biología que los hace posibles.
Mover el cuerpo no es recreo. Es estrategia cognitiva.
Seguir ignorándolo no es conservadurismo pedagógico, es sabotaje. Porque cuando el cuerpo se activa, el cerebro despierta… y el aprendizaje deja de ser obligación para convertirse en capacidad real.
https://www.neuquen.edu.ar/wp-content/uploads/2017/10/Libro-Cerebro-Manual-de-Instrucciones-John-J.-Ratey.pdf
https://www.researchgate.net/publication/400035646_Neurociencia_y_su_aplicacion_en_el_proceso_de_aprendizaje_de_los_estudiantes_de_7mo_grado_Escuela_Heroes_del_Cenepa_Loja_2023-2024
Wendy Suzuki
https://aprendemosjuntos.bbva.com/especial/la-importancia-de-decir-te-quiero-segun-la-neurociencia-wendy-suzuki/
https://scholar.google.com/citations?user=laHg1dUAAAAJ&hl=en
https://www.researchgate.net/profile/Wendy-Suzuki
https://www.frontiersin.org/journals/human-neuroscience/articles/10.3389/fnhum.2022.1082218/full
Eric A. Jensen
https://scholar.google.com/citations?user=hCNdkNcAAAAJ&hl=en
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